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El pulpo tiene 3 corazones, 9 cerebros, 6 brazos y 2 patas

La palabra pulpo proviene del latín ‘polypus’ que significa literalmente “de muchos pies” El pulpo es un octópodo, palabra que se deriva del griego y quiere decir: “ocho pies”,   lo que quiere decir que posee ocho extremidades.   Pertenece al grupo de los cefalópodos, que literalmente significa “cabeza con pie”.     Cefalópodo significa que sus extremidades salen de su cabeza. Es un molusco, es decir que los tejidos de su cuerpo son blandos, por lo que está emparentado con muchos de los habitantes del océano, como los caracoles marinos, los moluscos, las almejas entre muchas otras. El pulpo es carnívoro, se alimenta de algas, otros moluscos más pequeños, peces y de crustáceos y su carne es comestible. Los pulpos tienen tres corazones: dos de los corazones llevan sangre sin oxígeno a las branquias y el tercero transporta la sangre oxigenada al resto del cuerpo. Este cefal ópodo tiene nueve cerebros. Cada una de sus ocho extremidades ...
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LA MUJER DE MEFISTÓFELES

  A través de los milenios, Ofidia, la esposa de Mefistófeles, ha permanecido en el más absoluto secreto. La humanidad jamás ha sospechado el papel que esta sibilante mujer desempeña en las maquinaciones del Príncipe de las Tinieblas. Ofidia descendió a la Tierra durante la gran rebelión de los seres celestiales. Desde entonces, su nombre quedó ligado para siempre a las serpientes y al poder de las tinieblas. La llamaron  la Reina de las Serpientes , y hasta sus propios súbditos le temían. A su alrededor reunió a sus más leales servidoras: mujeres dotadas de poderes tenebrosos, capaces de invocar fuerzas que los hombres apenas se atrevían a nombrar. Desde que unió su destino al de Mefistófeles, su poder se volvió inconmensurable. Ofidia lo utiliza para tejer alianzas con mujeres que deciden seguirla. Algunas lo hacen sin comprender realmente a quién sirven; otras conocen perfectamente su papel y la siguen con absoluta devoción. Ofidia es su verdadero nombre ancestral, pero a t...

Un hombre llamado Guazábara

  A un tío se le oyó decir: “este muchachito es malo; es peor que la guazábara. Desde entonces, nadie lo llamó por su nombre de pila, sino por su apodo. Guazábara creció en un ambiente violento y pronto se convirtió en un delincuente consumado. Era muy temido por los ciudadanos decentes que, evitaban a toda costa no encontrarse con él; hasta los mismos policías le tenían miedo. Las tropelías y desmanes de Guazábara y su banda de delincuentes eran conocidas por las autoridades, las cuales se hacían de “la vista gorda” por temor a un enfrentamiento mortal. Era tal la maldad de estos desalmados, que no respetaban ni siquiera los velorios, a los cuales acudían sin consentimiento a profanar la    solemnidad del funeral. Al muerto que estaban velando le cantaban: “cumpleaños feliz”; y cuando el difunto era niño, lo sacaban a pasear por el barrio.  Los deudos sufrían con impotencia estas salvajes humillaciones. Guazábara tenía una mirada intimidante. Nadie resistía la mirad...

“Muerta en vida”

  Asumí que tú no estabas ahí, porque todo estaba herméticamente cerrado, y como no tenía las llaves de las cerraduras conmigo, forcé la ventana y entré a nuestra casa, como un salteador cualquiera, a esperar que llegaras de tu furtiva cita de deslealtad. Y llegaron tú y él, tomados de las manos, ebrios y muertos de risa. La sorpresa de verme sentado en el sofá ahuyentó tu alegría, pensabas que retornaría de mi viaje de negocio dentro de una semana y te diste cuenta que la vida da giros inesperados; ya no sonreías y estabas pálida como un cadáver. Estabas tan aterrada que, el pavor se leía en tus ojos desorbitados, y era como si estuvieras ante la presencia del mismo Mefistófeles. Me causó hilaridad la forma ruin como tu amante de turno huyó despavorido. Te abandonó en la primera ocasión en la que tendría que demostrar su hombría. Su terror fue tan grande que, al verme con pistola en mano, se orinó en los pantalones, una forma humillante de demostrar miedo. La pistola la puse a un ...

La efímera vida del “santico Tolín “

  En un tranquilo y remoto poblado de la región este, nació un niño prodigio, cuya madre murió al parirlo. El niño le fue dado a su tía Clementina, una mujer pobre y piadosa que dedicó su vida,    alma y corazón a cuidarlo y venerarlo como un regalo del cielo. Al infante de marras, le dieron el nombre de Antolín Campusano, pero siempre se conoció con el apodo familiar de Tolín; y más tarde la gente le bautizó como “el santico Tolín”. Decían que “el santico Tolín”, desde sus primeros meses de vida, dio manifestaciones de una vida paranormal, y desde la llegada a la casa de su tía Clementina empezaron a ocurrir situaciones portentosas que se le atribuían al niño. Los mismos pueblerinos creían que el niño era un enviado divino y testificaban de numerosas señales y curaciones milagrosas     realizados por la divinidad a través de su enviado. Al “santico Tolín” lo tenían aislado, nunca salió del hogar; vivía recluido en una habitación modestamente decorada y que...

La sangre de oro

Hay muchos tipos de sangre, pero hay una que pocos las tienen, y por tanto, es muy escasa y muy preciada. La expresión "fulano es de sangre azul" se utiliza para significar que un individuo pertenece a la realeza, a una prestigiosa familia, o un grupo exclusivo de la sociedad. Sin embargo, su sangre es roja, igual que la de cualquier plebeyo. Pero la sangre de oro es real, y se conoce como sagre "Rh neutro" y pocos individuos las tienen. Su valor consiste en que es una sangre que se puede donar a todos los tipos de sangre dentro de la clasificación Rh, pero los portadores de la sangre "Rh nulo" solo pueden recibir su mismo tipo de sangre. Por lo tanto, los portadores de sangre "Rh nulo" tiene que hacer donaciones para ellos mismos y guardarlas en un banco de sangre para casos de emergencia. Los portadores de la sangre de oro están diseminados en áreas geográficas muy distantes. La sangre de oro es rara, escasa y muy cara.

Las dos brujas de mi barrio

En mi humilde barrio, de casitas modestas y calles polvorientas, había dos brujas, de las cuales se decía que chupaban niños recién nacidos. Las brujas tenían por nombre Flora y Clara, y no se sabía cual de las dos era la peor. Una madrugada, Flora trató en vano de penetrar a una vivienda donde había un recién nacido, pero fue repelida con ruda y agua bendita y la bruja cayó en el callejón de la vivienda y allí le dieron una pela con ramas de “guandules”. Llegó a su casa maltrecha y herida, pero nunca dejó sus intentos de chupar niños y hacer sus ritos de magia negra. Por su parte, Clara era más discreta, y fueron muchos los niños que se chupó haciéndose la tonta, y trataba de mantener un bajo perfil visitando la iglesia. Clara hacía muchas maldades, haciendo supuestos “trabajos espirituales” para amarrar maridos y ahuyentar personas. Cuando quería hacer un daño directo a una persona le preparaba un brebaje o ponía su nombre en una cabeza de cerdo y lo ente...

El hombre del ataúd

Don Manuel c ompr ó su ataúd de madera de pino y c on mucho esmero y cuidado lo colocó inclinado  a la pared en un rincón de la h abitación trasera donde guardaba h erramientas, ajuares y corotos que no cabían en la casa, y cada quince días lo desempolvaba y limpiaba cualquier sucio o mancha que pudiese tener. Decía que en la vida había que estar preparado para todas las eventualidades, incluso la muerte. Cada domingo en la mañana acudía al camposanto para inspeccionar el panteón familiar, el cual mantenía impecable y limpio hasta por sus alrededores. Esa cita dominical duraba un par de horas, y aprovechaba para hablar con el “zacateca” y con los encargados de mantenimiento. Los vecinos se burlaban de la obsesión de don Manuel y su anticipada preparación para su futura honra fúnebre. Hacían chistes y comentarios lúgubres, inspirados en el ataúd de su vecino. Los jovenzuelos le decían burlonamente “el hombre del ataúd”. Pero a pesar de todo, don Manuel era muy queri...